Cadera

Trocanteritis: qué es, síntomas, ejercicios y cómo curarla

Cómo reconocer la trocanteritis, qué ejercicios ayudan, qué significa tu resonancia y cuánto tarda en curarse el dolor en el lateral de la cadera.

Equipo médico de Yoint Clinic · Traumatólogos especialistas en cirugía ortopédica

Revisado médicamente por Equipo de traumatología de Yoint Clinic el 4 de octubre de 2026 · Actualizado el · 11 min de lectura

Dolor gluteo y trocanter
Índice de contenidos

Respuesta rápida

La trocanteritis es un dolor en el costado de la cadera causado por la sobrecarga de los tendones glúteos que se insertan en el trocánter mayor. Se cura en la mayoría de los casos sin cirugía, con ejercicios de fuerza progresivos y evitando las posturas que comprimen el tendón, en un plazo de dos a seis meses.

Puntos clave

  • Duele el costado de la cadera, no la ingle: esa diferencia orienta el diagnóstico.
  • Casi siempre el problema está en los tendones del glúteo medio y menor.
  • Dormir de lado, cruzar las piernas y las escaleras son los gestos que más la irritan.
  • Un plan de ejercicio progresivo es lo que mejores resultados da a medio y largo plazo.
  • La cirugía queda para los pocos casos que no responden o tienen una rotura tendinosa.

¿Qué es la trocanteritis y por qué duele la cadera por fuera?

El dolor en la cara lateral de la cadera suele nacer en el trocánter mayor, una prominencia del fémur que se palpa con facilidad bajo la cintura. Allí se anclan los tendones de dos músculos clave para caminar: el glúteo medio y el glúteo menor.

Estos músculos sujetan la pelvis cada vez que apoyas un pie. Si sus tendones se sobrecargan, se engrosan y se vuelven dolorosos. Ese proceso se llama tendinopatía glútea y es el origen principal de lo que popularmente se conoce como trocanteritis.

Entre el tendón y la fascia lata (la lámina fibrosa que recubre el muslo por fuera) hay una pequeña bolsa de líquido, la bursa. Puede inflamarse, pero rara vez lo hace sola. Por eso los especialistas prefieren hablar de síndrome doloroso del trocánter mayor, un nombre que engloba todas estas lesiones.

Ilustración del trocánter mayor, el tendón del glúteo medio y la bursa trocantérea en la trocanteritis
El trocánter mayor es el relieve óseo del lateral del fémur donde se insertan los tendones del glúteo medio y menor. Entre ellos y la fascia lata se encuentra la bursa trocantérea.

Síntomas de la trocanteritis: ¿cómo saber si la tengo?

La trocanteritis produce un dolor localizado en el costado de la cadera que empeora al cargar peso sobre esa pierna y al apoyarse sobre ese lado. Estas situaciones son muy características:

  • Te despiertas por la noche al girarte sobre la cadera afectada.
  • Notas un pinchazo al levantarte del sofá o de la silla del coche.
  • Subir escaleras o andar por una cuesta te cuesta más que antes.
  • Te molesta estar de pie mucho rato con el peso cargado en una pierna.
  • Al apretar con los dedos sobre el hueso lateral de la cadera, reproduces el dolor.

El dolor puede extenderse por la cara externa del muslo, pero casi nunca pasa de la rodilla. Si baja hasta el pie, se acompaña de hormigueo o empieza en la zona lumbar, conviene pensar en un origen en la columna.

Dónde dueleCausa más probablePista que ayuda a distinguirla
Costado de la caderaTrocanteritisDuele al tumbarse de lado y al presionar el trocánter
IngleArtrosis o choque femoroacetabularDuele al ponerse los calcetines o al girar la cadera
Nalga con irradiación hasta el pieOrigen lumbar (ciática)Hormigueo, adormecimiento o dolor por debajo de la rodilla
Costado con chasquido al caminarCadera en resorte externaSe nota un resalte de la cintilla sobre el trocánter

¿Por qué sale la trocanteritis?

La trocanteritis surge cuando los tendones glúteos soportan más esfuerzo del que son capaces de asimilar. El tendón tolera bien la tracción, pero lleva mal quedar aplastado contra el hueso, y eso ocurre cada vez que la rodilla se desplaza hacia dentro o se cruzan las piernas.

Es mucho más común en mujeres. En un estudio con más de 3.000 personas de entre 50 y 79 años, casi una de cada cuatro mujeres la presentaba en una o ambas caderas, frente a menos de una de cada diez hombres.

En la práctica, los desencadenantes más repetidos son un aumento brusco de la actividad (caminatas largas, senderismo, carrera en cuestas), la debilidad glútea, los cambios hormonales de la menopausia y la presencia de lumbalgia o artrosis de rodilla.

¿Cómo se diagnostica la trocanteritis? Qué significa tu informe de resonancia

En la mayoría de los casos basta con la exploración de un traumatólogo para diagnosticar la trocanteritis. Dos maniobras sencillas, aguantar 30 segundos sobre una sola pierna y girar la pierna hacia fuera contra resistencia, reproducen el dolor cuando el problema está en los tendones glúteos.

La ecografía es rápida y permite ver el grosor de los tendones y la bursa. La resonancia magnética se reserva para casos persistentes o con debilidad, porque detecta mejor las roturas y el estado del músculo. Estos son los términos que con más frecuencia aparecen en el informe:

  1. Tendinosis o tendinopatía del glúteo medio: el tendón está engrosado y degenerado, pero íntegro. Es el hallazgo más común.
  2. Bursitis trocantérea: hay líquido en la bursa. Suele acompañar a la tendinopatía.
  3. Rotura parcial: una parte de las fibras del tendón se ha despegado del hueso.
  4. Rotura completa: el tendón se ha separado del trocánter. Suele asociarse a cojera y pérdida de fuerza.
  5. Infiltración grasa o atrofia muscular: el músculo ha perdido calidad. Es importante si se plantea una reparación quirúrgica.
  6. Entesopatía: cambios en el punto donde el tendón se une al hueso, a menudo con pequeñas calcificaciones.

Leer estas palabras en un informe asusta, pero muchas de ellas describen cambios degenerativos habituales que mejoran con tratamiento conservador. Si tienes una resonancia y no entiendes lo que dice, una consulta online con un traumatólogo te permite que un especialista la interprete junto con tus síntomas.

¿Cómo curar la trocanteritis?

La trocanteritis se cura sobre todo con ejercicio: lo que mejor funciona es un programa de ejercicio progresivo acompañado de cambios en los gestos diarios que comprimen el tendón. El resto de tratamientos sirven para controlar el dolor y facilitar ese trabajo activo.

La evidencia más sólida procede del ensayo clínico LEAP, publicado en el BMJ. Las personas que siguieron 8 semanas de educación y ejercicio supervisado mejoraron más que las que recibieron una infiltración de corticoides o que las que solo esperaron.

Fase 1: calmar el tendón

Durante las primeras semanas el objetivo es dejar de irritar el tendón sin dejar de moverse. Estos cambios suelen notarse pronto:

  1. Coloca un cojín entre las rodillas si duermes de lado y apóyate sobre la cadera sana.
  2. Al sentarte, mantén las rodillas separadas y por debajo de la altura de la cadera.
  3. Reparte el peso entre las dos piernas cuando estés de pie.
  4. Sustituye temporalmente las cuestas y escaleras por terreno llano.
  5. Evita los estiramientos que llevan la pierna por delante de la otra.

Fase 2: cargar y fortalecer

Cuando el dolor baja, empieza el trabajo de fuerza. Se suele comenzar con contracciones isométricas (empujar sin mover la articulación) y avanzar hacia ejercicios en carga como puentes, sentadillas parciales o subir a un escalón. Un fisioterapeuta con experiencia en cadera ajusta la dificultad según tu respuesta.

Tratamientos de apoyo

OpciónEn qué consisteCuándo se usa
Infiltración de corticoideInyección ecoguiada de un antiinflamatorio potente junto al tendónDolor intenso que impide hacer ejercicio. Alivia en días; en un estudio, el 75 % estaba bien al mes
Ondas de choquePulsos mecánicos aplicados sobre la zona dolorosa en varias sesionesDolor persistente. En el mismo estudio, el 74 % tenía buen resultado a los 15 meses
Factores de crecimientoInfiltración de plasma rico en plaquetas obtenido de tu propia sangreCasos seleccionados, como complemento del ejercicio
Plantillas a medidaSoportes plantares diseñados por un podólogo tras estudiar la pisadaCuando la forma de pisar aumenta la carga sobre la cadera

Ninguna de estas opciones sustituye al ejercicio. Su papel es reducir el dolor para que puedas avanzar en la rehabilitación.

Ejercicios para la trocanteritis

Los ejercicios para la trocanteritis buscan fortalecer el glúteo medio sin comprimir el tendón contra el hueso. Esta es una progresión básica. Si un ejercicio aumenta claramente el dolor al día siguiente, vuelve al paso anterior y coméntalo con tu fisioterapeuta.

  1. Abducción isométrica de pie: de lado junto a una pared, empuja con el lateral de la rodilla contra ella durante 30 a 45 segundos, sin mover la pierna. Repite 5 veces.
  2. Puente de glúteos: tumbado boca arriba con las rodillas dobladas, eleva la pelvis y mantén 5 segundos. Haz 3 series de 10.
  3. Sentadilla parcial: con los pies a la anchura de las caderas y las rodillas alineadas con los pies, baja como para sentarte en una silla alta. Haz 3 series de 10.
  4. Subida a un escalón: sube de frente a un escalón bajo manteniendo la pelvis nivelada, sin que la cadera se hunda hacia fuera. Haz 3 series de 8 por pierna.
  5. Apoyo monopodal: mantente sobre la pierna afectada con la pelvis horizontal, empezando con apoyo de una mano. Avanza hasta 30 segundos sin apoyo.
Ejercicio de puente de glúteos para la trocanteritis
El puente de glúteos fortalece el glúteo medio sin comprimir el tendón contra el trocánter.

Al principio conviene evitar los ejercicios tumbado de lado elevando la pierna y los estiramientos que cruzan una pierna sobre la otra, porque comprimen el tendón.

¿Cuándo hay que operar la trocanteritis?

Hay que operar la trocanteritis solo cuando el dolor persiste más de seis meses pese a un tratamiento conservador completo, o cuando la resonancia muestra una rotura del glúteo medio que causa debilidad. Son pocos pacientes.

Hoy se opera casi siempre por endoscopia, con dos pequeñas incisiones en el lateral del muslo. Según el caso, el cirujano retira la bursa o libera la fascia lata con un corte en cruz para que deje de presionar el trocánter. Si el tendón está roto, lo vuelve a fijar al hueso con anclajes.

Los resultados publicados son buenos. En una de las primeras series de reparación endoscópica del glúteo medio, los 10 pacientes intervenidos quedaron sin dolor y recuperaron toda la fuerza tras una media de dos años. Las revisiones recientes confirman menos complicaciones que con la cirugía abierta.

¿Cuánto tarda en curarse una trocanteritis?

Una trocanteritis tarda en curarse entre dos y seis meses: bien tratada suele mejorar de forma notable en dos o tres meses, aunque recuperar del todo la fuerza puede llevar hasta medio año. Los tendones se adaptan despacio, así que la constancia importa más que la intensidad.

Tras una cirugía, los plazos se alargan. Si solo se trata la bursa y la fascia, la vida diaria suele normalizarse en pocas semanas. Si se repara un tendón roto, hacen falta muletas durante un mes o mes y medio y la recuperación completa puede tardar entre seis meses y un año.

¿Cuándo necesito una valoración presencial urgente?

Algunos síntomas no encajan con una trocanteritis y requieren que te vea un médico en persona, o acudir a urgencias:

  • La zona está roja, caliente o tienes fiebre.
  • El dolor empezó después de una caída, sobre todo si tienes más de 65 años.
  • No puedes apoyar la pierna o cojeas cada vez más.
  • Notas hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza en la pierna.
  • El dolor no cede ni en reposo ni al cambiar de postura, o has perdido peso sin motivo.

Preguntas frecuentes

¿La trocanteritis es grave?

No suele serlo. No daña la articulación de la cadera ni provoca artrosis. Sin embargo, puede alterar mucho el sueño y la actividad diaria, y si se deja evolucionar durante años el tendón puede llegar a romperse. Tratarla pronto acorta la recuperación y reduce el riesgo de que se cronifique.

¿Puede afectar a las dos caderas a la vez?

Sí. En el estudio poblacional de referencia, alrededor del 8,5 % de las mujeres de 50 a 79 años tenía dolor trocantéreo en ambos lados. Cuando ocurre, es todavía más importante revisar los hábitos que cargan las caderas, como la forma de sentarse, de dormir o de estar de pie.

¿Cómo dormir con trocanteritis?

Apóyate sobre la cadera sana o duerme boca arriba, con un cojín entre las rodillas o bajo los muslos. Así la pierna de arriba no cae hacia dentro y el tendón no queda aplastado. Si el colchón es muy duro, un topper blando reparte mejor la presión mientras dura la fase dolorosa.

¿Es mejor aplicar frío o calor?

Ambos pueden aliviar de forma temporal. El frío local, durante unos 10 o 15 minutos, suele ir mejor tras una actividad que ha aumentado el dolor. El calor ayuda a relajar la musculatura antes de hacer ejercicio. Ninguno de los dos cura la tendinopatía, que necesita un trabajo de fuerza progresivo.

¿Puedo seguir corriendo con trocanteritis?

Depende de la intensidad del dolor. Muchas personas pueden mantener la carrera si reducen distancia y ritmo, evitan las cuestas y corren por terreno llano. Si el dolor aumenta durante la carrera o al día siguiente, conviene parar y reintroducirla poco a poco cuando el fortalecimiento esté avanzado.

¿Perder peso ayuda a curar la trocanteritis?

En personas con sobrepeso, reducir peso disminuye la carga que soportan los tendones glúteos con cada paso y puede facilitar la recuperación. No es imprescindible para mejorar, pero combinado con ejercicio de fuerza y cambios de postura suele acelerar el alivio del dolor.

¿Una consulta online sirve para la trocanteritis?

Sí, sobre todo para orientar el diagnóstico, interpretar una ecografía o una resonancia y saber qué opciones de tratamiento tienes. Lo que no puede hacer es sustituir la exploración física: si el especialista considera que la necesitas, te indicará qué tipo de consulta presencial pedir.

En resumen

La trocanteritis es la causa más frecuente de dolor en el costado de la cadera. Detrás suele haber una tendinopatía de los glúteos medio y menor, no una simple bursitis. Ajustar los gestos que comprimen el tendón y seguir un programa de fuerza progresivo resuelve la mayoría de los casos. Infiltraciones, ondas de choque y otras terapias ayudan a controlar el dolor, y la cirugía endoscópica queda para los casos rebeldes.

Si quieres que un traumatólogo revise tus síntomas o tus pruebas, puedes hacer una consulta online con un traumatólogo. En la sección de cadera encontrarás más artículos sobre esta articulación.

Contenido informativo: no sustituye a una valoración médica.

Sobre el autor

Equipo médico de Yoint Clinic

Traumatólogos especialistas en cirugía ortopédica

Revisado médicamente por Equipo de traumatología de Yoint Clinic.

Fuentes

  1. Segal NA et al. Greater trochanteric pain syndrome: epidemiology and associated factors. Arch Phys Med Rehabil. 2007;88(8):988-92.
  2. Grimaldi A et al. Gluteal tendinopathy: a review of mechanisms, assessment and management. Sports Med. 2015;45(8):1107-19.
  3. Lequesne M et al. Gluteal tendinopathy in refractory greater trochanter pain syndrome: diagnostic value of two clinical tests. Arthritis Rheum. 2008;59(2):241-6.
  4. Mellor R et al. Education plus exercise versus corticosteroid injection use versus a wait and see approach on global outcome and pain from gluteal tendinopathy (LEAP). BMJ. 2018;361:k1662.
  5. Rompe JD et al. Home training, local corticosteroid injection, or radial shock wave therapy for greater trochanter pain syndrome. Am J Sports Med. 2009;37(10):1981-90.
  6. Voos JE et al. Endoscopic repair of gluteus medius tendon tears of the hip. Am J Sports Med. 2009.
  7. Endoscopic management of greater trochanteric pain syndrome (GTPS): a comprehensive systematic review.
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